Dejé de esperar que sucediera el cambio…

Vivimos llenos de expectativas, esperando siempre que sucedan las cosas…los cambios en nuestras vida.

Que venga el cambio en nuestra vida, que los demás no se comporten agresivamente, no recibir respuestas duras, palabras hirientes, conductas con doble intención…dejé de esperar que llegara el cambio…

Alguna vez te has sentido no merecedora de algo mejor? Te has conformado con lo que tienes enfrente o con lo que vives? y sigues alimentando la falsa esperanza, esa que te sabotea a tomar decisiones porque esperas que la vida cambie, solo que la vida no da ni un solo destello, no hay luz…. no se enciende y se van acumulando emociones en el pecho, donde lo que duelen son los silencios guardados, las palabras no dichas, y las decisiones no tomadas.

Hasta que un día dejas de esperar aceptando lo que esta frente a ti, la vida con todos sus matices, en un mundo donde estás integrada, pero no perteneces. Porque el mundo a donde tu perteneces es tu propio mundo, tus ilusiones, sueños, deseos, amor, merecimiento,

Tratarte sin compasión es esperar… a que el otro te acepte, te ame, que sea compañero, cómplice, y no sucede la magia.

Tratarse sin compasión es dejar de vivir y abandonarte a la suerte de otros; de sus decisiones, de sueños, entrando en un hoyo negro llamado tristeza.

Tratarse sin compasión es vivir limitada a no decidir gozar de la vida, y darte cuenta que ya tienes arrugas en la piel, canas, así como arrugas en el alma.

Tratarse sin compasión es no aceptar la vulnerabilidad y fragilidad de tu ser, así como desconocer la fortaleza que emerge en ti, durante esos momento en los que hay que rescatar a otros.

Dejé de esperar que otros esperaran lo mejor de mi, porque aunque lo diera, no era reconocido el esfuerzo ni lo mejor.

Dejé de esperar que otros pensaran en mi, en mis necesidades, en mis gusto para dar gusto y placer a mi alma y mi corazón.

Dejé de esperar que la vida bailara conmigo, porque en la realidad ya no quería bailar su danza, sino la mia.

Pero.. al dejar de esperar desperté un día, y decidí no volver a esperar, ese hoy me impulsa a vivir y aceptar mi vida, sin o con los demás. Sucedió el cambio, caminé a mi ritmo y a mi tiempo, viví, planee mi viaje por la vida, ahora era mi tiempo, ese tiempo de recuperarme y rescatarme del abandono en que me tenía.

Todo este tiempo mi mente era la única responsable de la creación de momentos y situaciones, de castillos en el aire que se desvanecían ante la decepción, emergiendo de lo profundo la tristeza con su monologo, «seguro que la próxima vez será diferente» y no era así.

La Re-evolución

Y sucedió que en los procesos internos pero muy profundos de mi ser se estaba gestando una re-evolución, y así era, una verdadera sacudida que hervía mi sangre, mi ser sediento de tomar acción y el camino de la aceptación dentro de la devastación y carencia interna que brindaba el abandono de la desconexión, emergía esa fuerza poderosa llamada decisión, dando paso a la transformación.

Caminando sobre mis huellas

Había dejado huellas en el camino de la vida, y había que regresar sobre ellas, cosa de guerreros valientes que se atreven a entrar en la oscuridad del alma, encontrándose dentro del museo del terror, donde aparecían los miedos, los desmerecimientos, las frustraciones, tristezas, ansiedades, vergüenzas, culpas, para limpiar y vaciar dejando reluciente esas habitaciones de una cueva interna, que necesitaba luz. Esa cueva esperaba por mi, ella si me esperaba para recuperar la capacidad de amarme a mi misma, por encima de todo lo que me la mente me había hecho creer que se podía cambiar solo con mi esfuerzo y mi dedicación.

Y fue cuando comenzó a brillar la luz..

Por principio, tomé consciencia de que estaba viva, disfruté del respiro, del latir de mi corazón, fue ahí donde miré mis huellas, y regresé porque era capaz de lograr lo que yo quisiera, contaba con las herramientas necesarias para lograrlo. En segundo lugar, dejé de esperar y buscar y me senté, a disfrutar sorbo a sorbo la vida, traguito a traguito, sentada contemplando convencida de que podía hacerlo. Como tercer lugar, comprendí que quien me necesitaba eran otros, pero hoy tenía el poder de decidir si podía o no complacer. En cuarto lugar, dejé de oír a los demás y comencé a escucharme a mi misma, que era lo que realmente quería, y que no quería, encontrando la forma de lograr lo que me proponía, no sabía como, pero las cosas se daban poco a poco. En quinto lugar, Trabajé el respeto, me di mi lugar, y pude poner límites a otros y respeté y honré mi palabra. En sexto lugar, logré equilibrar mi energía, entrando en armonía que proporciona el bienestar, soy capaz de decir NO sin culpa; soy capaz de merecer que sucedan cosas buenas en mi vida, soy compasiva al no ser ese juez implacable con cada acto de mi vida, o trabajo que realizo, entrando en el bucle que hunden mis emociones llevándome por una baja autoestima.

Dejé las expectativas, así como esperar la aprobación de los demás, por mi inseguridad.

Hoy ha sucedido la transformación y la evolución interior, mi reflejo es de plenitud, gozo, bienestar, armonía pero sobre todo paz.

Espero que estas líneas te ayuden a DEJAR DE ESPERAR EN OTROS… y te escuches a ti misma/o para dar paso a la re-evolución permitiendo que brille la luz interior e ilumine tu camino, dejando nuevas huellas por el sendero de la vida.

Hasta pronto…

Gaby Olivera

Gabydeas by Gaby Olivera®

(Dedicado a todas esas mujeres y hombres que viven en el abandono, esperando que suceda algo bueno en su vida)

Mujer, Embarcadero, Lago, Descanso, Ocio, Relajación
.. y dejé de esperar…..

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