Los globos de la felicidad…será?

Patricia era una niña que había crecido en la época donde el vendedor de globos pasaba los domingos por la calle, recuerda que mamá la arreglaba y «obediente» sin ensuciarse ni moverse, esperaba escuchar el sonido único que hacía el globero con un pedazo de la boquilla rota de un globo, sonido único y característico que emocionaba su cuerpo, para correr hasta donde el Abuelo se encontraba tomando el sol, en una silla mecedora, cigarro en mano, sombrero, con aquellos ojos azules color cielo, y lleno de arrugas en su cara, se enderezaba solo para decir pide tu globo, escoge el que más te guste. Esas palabras eran como música para sus oídos.

Patricia emocionada veía como el señor de los globos traía muchos hilos donde ataba los globos que flotaban en el aire, y sentía tanto miedo y sufrimiento al solo pensar en que podía soltar el globo, perderlo porque se acabaría la ilusión que duraba toda o casi toda la semana.

En su mundo pequeño sufría al pensar si el señor de los globos soltara perdería todo, sufriría mucho, que iba a hacer… pasaron los años y el Abuelo murió, la pequeña cambió de casa, y nunca más volvió a escuchar al señor de los globos.

«Se quedó con la idea, la emoción, y el pensamiento de dolor y sufrimiento de si se sueltan los globos que va hacer».

Creció y un día descubrió algo con aquel hermoso recuerdo de los globos, cada que pensaba en ello sentía emociones encontradas, añoranzas, por la época de su infancia, los recuerdos del Abuelo, pero descubrió que había dolor y sufrimiento. PUM!!! , pero porque? Qué sucedía con ella cada que pensaba en «SOLTAR», «PERDER» ? Era como si entrara en una regadera de agua helada para descubrir lo que vivía.

Momentos como este lo vivimos a diario, la vida nos descubre «enigmas por resolver» solo aquellos que están abiertos a vivir la experiencia son capaces de descifrar el mensaje, la lección y aprender del instante vivido haciendo una analogía con la vida misma, nuestra vida.

Patricia se tomó el tiempo para entrar en el silencio, aventurarse a sentir, y descubrir lo que había dentro del inconsciente, que información le proporcionaba, y finalmente en una meditación, comprendió que aquella niña obediente tenía sus manos ocupadas y sentía miedo al soltar, entrando en un bucle de pensamientos que la llevaban al sufrimiento.

Con sus manos se aferraba a hilos que la mantenían ocupada, sin libertad de actuar, obedeciendo como cuando era niña, sin cuestionar nada, solo obedecer, con una sonrisa falsa, porque todo era ilusión, no era feliz, esa niña aparecía en cada meditación que ella realizaba, era ella, llena de miedo, miedo que aparecía como humo que desvanecía sus recursos, su poder interior para actuar, soltar y vivir en libertad. Era ella misma carente de amor, del verdadero amor, ese que late, y vive, solo que con frecuencia nos alejamos poniendo barreras para no sentirlo.

Al igual que a Patricia, cuantos de nosotros tenemos nuestras manos aferradas a hilos invisibles que en el extremo tienen un globo llamado ilusión y falsedad; imagina que cada globo lleva marcado un letrero, viejas creencias, obediencia, apego, miedo, hijos, trabajo, lucha, deber, tener que, codependencia, adicciones, que dirán, control, aparentar; obligándonos a sonreír, pero que finalmente detrás de todo ello existe la frustración, la no realización, la tristeza, aunque creo que lo más grande y doloroso es enfrentarte la falta de «libertad» !!

Poseer, no soltar es apego, controlar es ego, la vida no permite control, la vida ES por ella misma, es Libertad, es Amor, es Expansión, es Energía. Patricia realizó trabajo de introspección y comprendió el mensaje, la simbología en el fenómeno de su vida, descubrió el enigma, en esa imagen que aparecía, y emergía del inconsciente, activando sus memorias guardadas, detonando estados alterados, de incomodidad y sufrimiento mostrándole el camino de la libertad, que ella durante tantos años se rehusaba ver: hoy se abría a su paso, para SER, ya estaba no necesitaba más!!.

Si por un momento intentamos ser como Patricia, nos darnos la oportunidad de escuchar el silencio, y entrar en meditación para abrir las puertas de las habitaciones que tiene el inconsciente, entrar en la incertidumbre con valentía, el silencio nos envolvería sutilmente, pero con una gran fuerza y poder para vivir desde el otro lado con otra mirada, descubrir uno de los mayores dones que tenemos como seres humanos: LA LIBERTAD DE SER!!!, jamás la ilusión de ser, sino de estar dentro de nuestro espacio de libertad para ejecutar y accionar una vida de Felicidad, entendiendo como felicidad ese estado de consciencia donde Yo decido estar. Solo nos queda estar despiertos y atentos a los mensajes de la vida, y descubrir los enigmas por resolver.

Hasta Pronto!

Gabydeas by Gaby Olivera®

Soltar aquello que aparenta felicidad, puede ser que ahí encuentres la libertad.

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