El examen de la vida…

Perdí mi trabajo, esa fue la frase que Rodrigo dijo a su esposa recargado en la chimenea de la sala, la sensación de vacío en el estomago fue muy fuerte para ella, pero no por la pérdida económica, o por la pérdida de una etapa laboral; sino por la pérdida de la alegría, la ecuanimidad de un hombre con quien compartía la vida hacía muchas lunas.

Rodrigo, siempre había sido un hombre optimista, exitoso, hedonista, culto, pero con un gran ego, no le gustaba perder, quizás por eso era un hombre que ella admiraba mucho, porque siempre jugaba a ganar, aunque nunca se dio cuenta cuan alejado estaba él de su centro, de su interior, de quien realmente era.

Damos por hecho que la vida siempre será la misma, y aunque escuchemos, o podamos leer en algún lado que lo único seguro es el cambio, no estamos conscientes de ello, por el contrario, nos resistimos a ellos a los cambios que la vida nos pone enfrente, quizás algo tengamos que aprender o superar.

Rodrigo sabía perfectamente que su jubilación estaba próxima, sin embargo se resistía a dejar su trabajo, esa zona cómoda donde pensaba tener el control, solo que en la vida no se tiene el control ni de los latidos del corazón.

Olvidamos con frecuencia la impermanencia, todo tiene un tiempo, todo tiene un limite, hasta la vida misma; cada proceso evolutivo se da gracias a los cambios drásticos en la naturaleza y en la humanidad; sin embargo cuando se está lejos del interior, de uno mismo, de quien en realidad se es, el MIEDO toma control de las personas ante un cambio, ruptura o cierre de ciclos, se apodera de nosotros y nos comprime, nos paraliza, nos descoloca y no sabemos como actuar ni responder en los momentos de quiebre interno.

Es ahí donde la vida nos aplica el examen final, cerrar una etapa que pudo haber sido de otra forma sin tanta complicación, y quizás sin tanto dolor, es bien sabido que una pérdida duele, que un duelo bien llevado atraviesa por diferentes etapas, pero un golpe al ego es más duro y difícil de superar sino se tienen buenos pilares de autoestima, autocompasión, resiliencia autocuidado, auto respeto con una base muy grande llamada amor.

El mundo exterior es tan maravilloso, tan sutil, tan delicioso, que ofrece lo mejor, te abstraes de tu presente, de quien eres, de lo que tienes, cuentas y vives, para vivir en el mundo de la fantasía creando una realidad alterna, donde interviene mucha gente que no aporta nada porque a muchos ni los conoces, es ese famoso canto de la sirena el que te crea realidades alternas, en pompas de jabón que son tan frágiles, que se rompen ante cualquier frustración o deseo no alcanzado.

Rodrigo hoy tiene que entrar en ese dolor, del ego lastimado, dejar de luchar, para reencontrarse en el camino a casa, a su interior, y mirarse en el espejo con todas las virtudes, dones, talentos, capacidades, habilidades, experiencias, además de penetrar en el miedo, los errores, las carencias, las emociones, reconocer lo que el cuerpo le dice: se honesto contigo mismo y SIENTE LO QUE SIENTES, solo de esa manera podrá gestionar el cúmulo de emociones que está viviendo.

La esposa de Rodrigo, solo visualizaba lo que el no podía, y era no quedarse en la antesala de la queja, de la lucha, del control, de la desesperación, ella veía como un mundo lleno de libertad y realización se abría ante sus ojos. Era regresar a reconocer esos errores cometidos perdonarse y ofrecer una disculpa ante tantos malos ratos que por irresponsabilidad en medio de su hedonismo, le causó a los seres más queridos.

Sincronizarte con la vida, es regresar a la vía del amor, de la auto-compasión solo para fluir, ¿de que otra manera se puede evolucionar? desde el miedo, descontento o la lucha sería muy complicado crecer.

La oportunidad que se abre frente a sus ojos es de cambio de ruta, es agarrar el timón, e ir a mares ya conocidos, y otros por conquistar; porque Rodrigo puede y conoce otros mares donde la pesca es abundante y con la experiencia, bajará la intensidad de lo que cree es un caos.

Al cambiar el rumbo dejamos la vieja identidad, para construir una nueva, negociado contigo mismo, y poniendo nuevas bases para tu crecimiento: Ser, Hacer y tener.

Y a ti querido lector cuantos exámenes te ha aplicado la vida por sorpresa? y ¿Cuántos has pasado o salido bien librado? ¿Cuántos has reprobado? Te cuesta trabajo crear una nueva identidad y negociar con tus apegos? Cuéntame… te leo.

Hasta Pronto! Gaby Olivera

Gabydeas by Gaby Olivera®

Imagen: Gabriela Olivera. Sobrevolando nuevos horizontes

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